Una vez tenemos nuestro plan implantado debemos preguntarnos si las cosas están ocurriendo como queremos que ocurran.  Se convierte en algo fundamental el seguimiento.  El seguimiento “es un proceso de carácter permanente, dirigido a la medición y valoración de cualquier actividad o prestación, sobre la base de criterios y puntos de referencia fijados, y a la corrección de las posibles desviaciones que se produzcan respectos de tales criterios y puntos de referencia” (Zerilli, 1980)[1].  La efectividad del seguimiento depende de la formulación clara y concisa de los objetivos y de la disposición de información veraz y continua sobre las variables objeto de control.  Para el seguimiento debemos tener claramente definidos los objetivos, disponer de sistema de recogida de la información y de medida, analizar las desviaciones y establecer los sistemas de corrección si fuera necesario.

El diseño de un sistema de control estratégico requiere de algunos elementos como la medición Más >