Publicado originalmente en Asociación Española de Fundraising

Los Fundraiser son los máximos responsables de la gestión de las relaciones entre los donantes y la organización. Hasta ahora, en la selección (no solo de los fundraiser), se valoraba especialmente lo conocimientos técnicos, y se buscaba ávidamente en el CV para ver la formación y experiencia del candidato. Olvidándonos, a menudo, que un fundraiser debe tener no solo conocimientos técnicos, si no también unas determinadas competencias.

Un fundraiser se mueve en un campo donde es muy importante el “conocimiento de técnicas”, muchas de ellas de nombres incomprensibles, para los profanos. Todo parece centrarse en torno a las herramientas que podemos utilizar. Olvidando que no solo debemos pensar en la herramienta, sino también, en otro tipo de competencias, no ligadas a la técnica.

Una competencia es un conjunto de comportamientos, conductas, maneras de desenvolverse que se pueden observar en una persona, y que se asocian e identifican con la forma de realizar un buen trabajo. Una competencia incluye conocimientos (saber como debe desempeñar su trabajo), habilidades y destrezas (saber realmente ejecutar su trabajo), actitudes (saber ser y estar en la organización, identificarse con ella) y motivación (querer hacer).

Existen cientos de competencias, y para cualquier actividad podríamos hablar entre 8 y 15 competencias esenciales. Ser un buen fundraiser pude implicar el desarrollo de varias como la comunicación, el liderazgo, la creatividad, la escucha, habilidades sociales, capacidad de análisis… Pero nos centraremos en aquellas que creemos “básicas” y sin las cuales probablemente el resto no tenga sentido.

Una de las principales competencias que debe tener un fundraiser, tiene que ver con un comportamiento ético en general y el especial con los valores y principios de la organización. ¿Es ético que yo utilice esta herramienta? ¿Es ético que yo me aproxime de esta forma a mis potenciales donantes? ¿Cómo sitúo en la balanza el cumplimento de objetivos con las cuestiones éticas? ¿Cómo reflejo los valores y principios de la organización con mi actuación? El componente ético es un elemento esencial, sin ese componente, la imagen de nuestra organización puede verse muy seriamente afectada en sus elementos más esenciales. Si no actúa con ética, no solo es posible que pierda un potencial apoyo, si no que pierda los actuales. Parece que los tiempos que corren no están para arriesgarnos a perder lo duramente logrado.

Otra competencia fundamental, es la constancia. Los fundraiser, se mueven, cada vez más, en un terreno de una enorme competitividad donde los potenciales donantes reciben cada día más peticiones de apoyo entre las que pueden elegir. En este entorno los resultados no aparecen a corto plazo, o pude que no sean los inicialmente previstos. ¿Cómo se reaccionará cuando una y otra vez no se logran los resultados? La falta de esta competencia, puede provocar la pérdida de motivación, la falta de interés y en última instancia el abandono de la organización, con la perdida de capital humano que esto supone. O bien la tentación de olvidarnos de la ética, para tratar de lograr resultados a corto plazo, con las consecuencias que puede tener en la imagen.

Así pues, conocimientos técnicos, por supuesto, con ética y constancia.