Howard RheingoldHoward Rheingold1 desarrolla los conceptos comunidad virtual y multitudes inteligentes (Smart mobs, flash mobs o mobs)2. Las multitudes inteligentes son grupos de personas que emprenden movilizaciones colectivas gracias a que las nuevas tecnologías posibilitan otra forma de organización, a una escala nunca antes vista, entre personas que hasta ahora no se podían coordinar. Las multitudes inteligentes están formadas por personas capaces de actuar conjuntamente aunque no se conozcan.

Se comportan de manera inteligente o eficiente debido al crecimiento exponencial de enlaces en la red (Rheingold, 2004)3. Esta red de enlaces permite a las personas conectarse con la información y con otras personas, formándose de esta manera una coordinación social. Estas formas de interacción posibilitadas por las tecnologías favorecen el intercambio de conocimiento colectivo y la construcción de un capital social, que se genera cuando se comparten las redes sociales, la confianza, la reciprocidad, las normas y valores para promover la colaboración y la cooperación entre las personas. Los individuos depositan parte de sus conocimientos y estados de ánimo en la red, y a cambio logran mayores cantidades de conocimiento y oportunidades de sociabilidad.

Las multitudes inteligentes se organizan espontáneamente a través de Internet y de dispositivos móviles de comunicación con fines que puede ser completamente lúdicos o con una fuerte carga política. En España tenemos el ejemplo del 13-M del 2004, donde ante un vacío informativo por los atentados terroristas de Madrid, se produjo la denominada “tarde de los móviles”, que acabo con manifestaciones en la sede del Partido Popular en la calle Génova. Se hizo famoso el mensaje enviado por SMS, que consiguió reunir a miles de personas: “¿Aznar de rositas? ¿Le llaman jornada de reflexión y Urdaci trabaja? Hoy 13-M, a las 18 h. sede PP C/Génova, 13. Sin partidos. Por la verdad ¡Pásalo!”. La multitud del 13-M estaba organizada on line, conectada en red y no se formó siguiendo a una estrategia partidista o al dictado de algún partido, sino de forma organiza fruto de un ciclo de movilización social (Sampedro, 2005)4. Mas recientemente nos encontramos las movilizaciones de apoyo al Juez Garzón5, SMS, Twiter, facebook, o la red internacional Avaaz6 , son algunos ejemplos. El 14 de mayo de 2010, en solo unas horas se convoco una manifestación con miles de personas frente a la audiencia nacional en protesta por su suspensión como juez de la Audiencia Nacional, con el mensaje ¡Que Franco no se vaya de rositas. Pasáte y pásalo!7.

Para Rheingold, Internet y las nuevas comunicaciones, son un bien público, por tanto, todos tienen la responsabilidad de colaborar para su mantenimiento para evitar su “agotamiento”. A quienes caen en la tentación de disfrutar de un bien público, sin aportar nada al colectivo o consumen en exceso con el riesgo de agotar el bien, son denominados francotiradores. La desaprobación y el control de los francotiradores son fundamentales para que pueda mantenerse la colaboración y la red.

Rheingold utiliza las teorías de Ostrom, que ganó el Premio Nobel de Economía en 2009, compartido con Oliver E. Williamson, por su análisis de la gobernanza económica, especialmente de los recursos compartidos. Ostrom demostró cómo los bienes comunes pueden ser administrados de forma efectiva por un grupo de usuarios, preservando los recursos comunes y evitando el colapso ecológico, sin llegar a su agotamiento. En contra de lo que tradicionalmente han pensado otros economistas, que han considerado que mantener los recursos comunales requiere de la intervención estatal o del interés privado individual. Para Rheingold esta teoría puede ser aplicada a Internet y a los nuevos sistemas de comunicación.

Para que un grupo pueda ser capaz de organizar y controlar su conducta colectiva y puedan auto organizarse adecuadamente los colectivos deben (Ostrom, 1990)8:

  • Definir claramente los límites de grupo.
  • Que las normas que rigen el uso de los bienes colectivos respondan a las necesidades y condiciones del lugar.
  • Los individuos sujetos a las normas puedan participar en la modificación de las mismas.
  • Las autoridades externas respetan el derecho de los miembros de la comunidad a definir sus propias normas.
  • Existe un sistema para controlar la conducta de los miembros, los propios miembros de la comunidad ejercen ese control.
  • Se emplea un sistema de sanciones graduado.
  • Los miembros de la comunidad pueden utilizar mecanismos poco costosos de resolución de conflictos.

La identidad, la reputación, los limites, los incentivos al compromiso y el castigo a los francotiradores parecen ser los recursos críticos comunes que necesitan todos los grupos para mantener el compromiso cooperativo de sus miembros. En estos procesos es donde más puede influir la tecnología ya que nos permite controlar la reputación, recompensar la cooperación y castigar la deserción. Internet es el ejemplo de bien público artificial con mejores resultados de los últimos tiempos.

Siempre hemos sabido que las decisiones grupales suelen ser más acertadas que las decisiones individuales. El cambio esta en que las nuevas tecnologías hacen que los grupos puedan interactuar, a pesar de ser mucho más grandes, al facilitar la conectividad y la cantidad de información que pueden intercambiar. Esta comunicación permite además que los grupos se auto regulen en su funcionamiento.

1 http://www.rheingold.com/

2 http://www.smartmobs.com/

3 RHEINGOLD, HOWARD: “Multitudes inteligentes: La próxima revolución social (smart mobs)” Gedisa Barcelona 2004.

4 SAMPEDRO BLANCO, VÍCTOR F.: La red del 13-M. A modo de prefacio”. En “13-M multitudes on line”. La Catarata. Madrid 2005.

5 http://www.elpais.com/articulo/espana/Internet/moviliza/apoyo/Garzon/elpepuesp/20100421elpepunac_30/Tes

6 https://secure.avaaz.org/es/stand_with_garzon/

7 http://www.elpais.com/articulo/espana/Franco/vaya/rositas/Pasalo/elpepuesp/20100514elpepunac_24/Tes

8 OSTROM, ELINOR: “Governing the Commons: The Evolution of Institutions for Collective Action”, Cambridge University Press, 1990