Me encuentro escribiendo este prólogo en Málaga, en el paseo de Pedregalejo, en una bonita terraza mirando al mar con varias cervecitas en un cubo con hielo :-).

Estoy escribiendo en un netbook Asus Eee Pc 901, de escasamente 180 €; mi primer ordenador, un ZX Spectrum 128K, comprado en el año 1985, un lujo de la informática personal de la época, costo el doble, con una milésima de la capacidad del actual. Por supuesto, Internet no era siquiera un sueño. Sin embargo, hoy en día, la terraza con vistas al mar dispone de wifi gratuita, que me permite acceder a Internet, y por tanto a información de todo el mundo a una velocidad de acceso que era inimaginable hace solo algunos años.

Mi sistema operativo es Ubuntu 10.04 LTS netbook remix, software libre, en código abierto y que puede bajarse libremente de Internet, basado en Linux, posiblemente uno de los más complicados y ambiciosos proyectos colaborativos del mundo. Mi procesador de texto Openoffice 3.2, también software libre, no tiene nada que envidiar a otros procesadores de texto comerciales, pero eso si, esta descargado gratuitamente de la red de forma legal.

La información de este trabajo proviene fundamentalmente de cientos de blogs que tratan sobre tecnología, liderazgo, gestión, redes sociales, recursos humanos, cambio social, problemas sociales… Cientos de personas que día a día vuelcan en la red su conocimiento, opinando, comentando, reflexionando, sugiriendo, haciéndose eco de otras opiniones, traduciendo, copiando, en definitiva, compartiendo conocimiento con otros miles de usuarios. En muchas ocasiones se trata solo de pequeños comentarios y reflexiones de apenas unas líneas, que son la llave a otras ideas y reflexiones. Ellos han sido la puerta de entrada, la brújula que me permitió saber en qué dirección caminar. Su única recompensa compartir su conocimiento, mantener este bien comunal en que se ha convertido Internet, y quizás, la búsqueda de un cierto reconocimiento social. Muchos de estos blogueros se han convertido en voces respetadas y cualificadas y cuentan con miles de seguidores, que esperan ávidamente sus opiniones.

También es fruto de Wikipedia, la gran enciclopedia en red, construida por millones de usuarios en todo el mundo. Ejemplo de uno de los mayores proyectos colaborativos y que hoy en día supera a proyectos con una gran tradición como la enciclopedia británica.

De muchos libros electrónicos, que sus autores han puesto en la red con licencia creative common, que permiten que el conocimiento circule libremente, sin esperar derechos de autor.

Y por supuesto, muchos libros en papel, tal cual lo venimos haciendo desde hace cientos de años. El sector editorial se encuentra perfectamente adaptado al siglo XX, desgraciadamente parece que no son conscientes de que nos encontramos en el siglo XXI, esto supone que muchos libros puedan se comprados en Amazon la gran librería global, pero tienes que esperar a que el cartero los deje en tu buzón unas semanas después. La mayoría de las editoriales viven de espaldas a los libros electrónicos, consideran que este formato es una amenaza, no una oportunidad para reducir los costes y llegar a muchos mas lectores. Siempre han publicado en papel, se sienten cómodas y tienen temor a un cambio tan radical. Para muchas, cuando quieran adaptarse, quizás será demasiado tarde.

Tratar de hacer una propuesta sobre gestión y planificación unida a la WEB 2.0 y al uso que de ella se hace, es un gran riesgo. Ya que es un campo lleno de incertidumbres. Su capacidad de transformación y desarrollo es tan grande que en muchas ocasiones prever su evolución es poco menos que un ejercicio de adivinación. Pero además, tenemos otro factor esencial, lo importante no es tanto el desarrollo tecnológico, como el uso que la sociedad hará de estas tecnologías, cómo será ese proceso de apropiación hasta hacerlas suyas. Y los comportamientos son difíciles de pronosticar.

El Pew Research Centre es una organización independiente que facilita información sobre actitudes y tendencias. Uno de sus proyectos es Pew Internet Project en donde lleva a cabo estudios para analizar el impacto de Internet en los niños, las familias, las comunidades, el trabajo, las escuelas, la asistencia sanitaria, los servicios sociales y la vida política. Es una de las fuentes mas autorizadas sobre el crecimiento de internet y el impacto social. Anualmente realiza un think tank para tratar de realizar pronósticos sobre diferentes aspectos tecnológicos. En “El futuro de Internet IV” recién publicado, los expertos plantean algunas cuestiones cuanto menos sorprendentes. La utilización de las nuevas tecnologías, parece que está creando una inteligencia diferente y una manera distinta de leer y escribir, ya no es importante memorizar información, sino ser capaz de localizarla de de manera eficiente, relacionarla y utilizarla para resolver problemas.

Pero también tenemos que estar atentos a algunos riesgos que pueden aparecer. Por un lado, que Internet deje de ser libre y neutral y se trate de imponer un poder central en manos de las compañías de telecomunicaciones (Cano, 2010). Por otro, la perdida de anonimato, la perdida de la privacidad, y el conocimiento de todo lo que hacemos, compramos, nos gusta, nos desagrada, creemos y opinamos.

Ante estos riegos solo existe una alternativa: “el poder de la gente”. Está en manos de los millones de usuarios de Internet, en nuestras manos, mantener la red como un espacio abierto, colaborativo, solidario, no controlado por ninguna entidad, al servicio y disfrute de todos.

Internet será lo que nosotros queramos que sea. No lo dudéis. Creerlo.