Qué frágil es la memoria, o no? Es probable que no se haya querido retener… No hace tanto tiempo que en este país se estaba luchando por salir adelante con muchas dificultades. Algunas personas no lo hacían, las enfermedades que hoy nos parece que no existen, se las llevaban por delante. La falta de medios para sobrevivir hacía que la esperanza de vida estuviera en cerca de treinta años menos de lo que hoy se alcanza. Pero sobre todo junto con la pobreza, la falta de derechos hacía que malvivieran e incluso no pudieran hacerlo aquellas personas que no tenían “posibles”.

Cierto es que aquellas penurias de la larga postguerra y la dictadura del siglo pasado en nuestro país, en este presente que vivimos no se encuentran tan extendidas. También una gran parte de la población, afortunadamente no las vivieron, pero…para desgracia de un gran número de personas, actualmente vivimos una involución que ha llevado a una situación de pobreza a un porcentaje muy alto de personas, a la exclusión a otro grupo muy importante y en general, a mediados del pasado siglo a toda la población. Y digo toda porque quienes no sufren las consecuencias son, al igual que en aquellos tiempos, aquellos que cuentan con posibilidades tanto económicas como “relacionales” sin que sean necesarios derechos para vivir dignamente.

Vivimos un presente difícil, indigno para muchas personas. Y el futuro que se vislumbra, tal y como se está configurando será para quienes puedan pagárselo.
Hoy, en nuestro país se pasa hambre, casi 2 millones de hogares con todos sus miembros activos en paro; se destruye empleo, hemos superado los 6 millones 200 mil parados; más que en ningún otro periodo de nuestra democracia, nuestros mayores son los principales sostenedores familiares ya que han añadido al soporte de cuidados el sostenimiento económico de sus familiares en paro y en gran medida, con ingresos medios-bajos. Jóvenes con enormes dificultades para la emancipación por la imposibilidad de acceso al mercado laboral, 57% en desempleo, y que cuando lo hacen, el empleo está vestido de una precariedad incapacitante para plantearse la independencia. Se está forzando a la mujer al retorno a ocuparse principalmente del hogar, después de haber realizado un gran avance para lograr el lugar que como persona, debe ocupar en la sociedad, en igualdad de condiciones y oportunidades. Con derecho a decidir.

Asistimos a un cambio de modelo de sociedad basado en un modelo económico durísimo e insoportable para los más débiles, pero que estarán preparados y adoctrinados para ello ya que conlleva un modelo educativo que lo facilitará, sino somos capaces de revertir el camino emprendido. Aunque suponga el empobrecimiento. Educación de calidad para quienes puedan tener acceso a ella, reforzando los principios y valores religiosos (pero católicos), sanidad privada y de peor calidad que redundará en retrocesos por los que pagaremos un coste muy alto como sociedad.

Estrategias para lograr la aceptación de la desregulación en las relaciones laborales junto con la adopción de medidas que suponen la pérdida de derechos de las personas trabajadoras, además de la ruptura del consenso en materia de pensiones que suponen pérdida de poder adquisitivo y empobrecimiento de pensionistas.

La exclusión a la que se están viendo sometidas las personas por carecer de la garantía para el ejercicio del derecho a una vivienda siendo víctimas del voraz modelo económico.

Y como el desarrollo de una sociedad se mide en función de la protección que realiza para con la ciudadanía, podremos decir que pasaremos al status “en vías de desarrollo” ya que junto a todo lo descrito, sumamos la desprotección para con las personas en situación de dependencia que muestran nuestros dirigentes.

El futuro comprometido al existir una cifra insoportable de pobreza infantil que supera los 2 millones de niños y niñas. Y para que sintamos aún más la lejanía de los Poderes Públicos, que tienen que garantizar los derechos, se plantea una “contrareforma de la Ley de Bases de Régimen Local” que impedirá que las administraciones más próximas a las personas, los ayuntamientos, ejecuten los servicios sociales y otros que hasta ahora venían facilitando.

El desequilibrio, la inequidad y la falta de cohesión social nos llevarán de nuevo a aquellos tiempos en los que de forma irremediable la memoria, para muchas personas, se recuperará.