Un nuevo plan supone cambios y siempre debemos estar preparados a las resistencias que puedan producirse.  El cambio planificado es “un esfuerzo deliberado para cambiar una situación que resulta insatisfactoria, mediante una serie de acciones cuya elección y coordinación son producto de un análisis sistémico de la situación en cuestión” (Collerette y Delisle, 1988)[1].  El cambio no es algo sencillo, y existen factores que pueden facilitar o dificultar este proceso (Robbins, 1990)[2]:

  • Crisis dramática.  Una condición para el cambio es una crisis dramática percibida como tal por los miembros de la organización.
  • Cambio de liderazgo.  Un cambio en los altos niveles de la organización, puede facilitar un cambio cultural.
  • Ciclo de vida.  El cambio es más fácil cuando la organización esta en transición entre la etapa de formación y la de crecimiento y entre la de madurez y declive.
  • Edad de la organización.  Cuanto más joven es una organización

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