Van apareciendo pequeños movimientos más o menos organizados, que funcionan en forma de red, que se agrupan y separan, aparecen y desaparecen, ya que en la mayoría de los casos su objetivo no es la permanencia.  Normalmente con un elemento común, la utilización de la tecnología.  Para David de Ugarte, economista, tecnólogo y emprendedor comprometido con los nuevos modelos de democracia económica, los movimientos “… surgen por autoagregación espontánea, así que planificar qué va a hacer quién y cuándo no tiene ningún sentido, porque no sabremos el qué hasta que el quién haya actuado” (Ugarte, 2011)[1] .

Algunos han puesto en cuestión estas formas de participación y hablan de Slactivismo o de clickactivismo, en un sentido peyorativo.  El término Slacktivismo fue propuesto por Dwight Ozard and Fred Clark en 1995.  Es un término formado a partir de las palabras slacker y activismo.  Un «slacker» es alguien poco comprometido.  Activista es alguien que se identifica y moviliza por alguna causa.  Así, de la fusión de estos dos conceptos, aparentemente opuestos, surge la figura del slacktivista: alguien que apoya alguna iniciativa, pero haciendo el mínimo esfuerzo, y generalmente más por satisfacción propia o por acallar su conciencia, que para buscar algún resultado tangible.  Hacer “like” en alguna página de Facebook, seguir un trend topic en Twitter, firmar peticiones en Internet, copiar y pegar mensajes, cambiar el avatar del perfil de la red social por alguna causa, etc.

Los detractores creen que fomentan el clickactivismo, ya que se pone el acento en medir el número de clicks conseguidos en una causa y se fomenta la ilusión de que basta con navegar en la web para cambiar el mundo sin entrar en las verdaderas causas que originan una situación de desigualdad o injusticia (Giner, 2011)[2].  Este modelo de activismo abraza sin crítica la ideología de la comercialización.  Se acepta que las tácticas publicitarias y de estudios de mercado, usadas para vender productos comerciales, pueden también construir movimientos sociales.  Esto manifiesta una fe excesiva en el poder de la métrica para cuantificar el éxito.  Así, todo lo que hacen las y los activistas digitales es controlado y analizado. (White, 2010)[3].

Pero lo cierto, es que algunos datos parecen confirmar que los slacktivistas son más solidarios, y por ejemplo, es más probable que se hagan voluntarios, que donen o que participen en una manifestación, que la media de la población.  Algunos estudios parecen demostrar la importancia de Twitter y Facebook, por ejemplo, en la revoluciones árabes[4], durante la semana anterior a la destitución de Mubarak en Egipto, el total de tuits desde el territorio y en el mundo que hablaban sobre el cambio aumentaron de 2.300 a 230.000 al día.  Los activistas online de Egipto, lejos de ser “slacktivistas”, crearon un entorno virtual de la sociedad civil, en la que debatir aquellos temas que el régimen prohibía debatir en público (Reig, 2012)[5].

Estas formas de participación aumentan la transparencia de los procesos políticos, mejora la implicación de los ciudadanos y se abren nuevos espacios de información y deliberación (Trechsel y otros, 2002)[6].  Aunque pueden parecer débiles, ayudan a despertar el interés, por determinados temas, en personas menos sensibilizadas y además, gracias a determinadas campañas, se han conseguido algunos cambios importantes para la ciudadanía.  No olvidemos, que con este tipo de acciones de “voto desde el sofá” (Tiscar, 2012)[7] se logro la retirada de la publicidad de uno de los programas de máxima audiencia y finalmente la retirada de este[8], algo impensable hace únicamente unos pocos años.

Preferimos, por ello, hablar de ciberactivismo.  El ciberactivismo se refiere al conjunto de técnicas y tecnologías de la comunicación, basadas fundamentalmente en Internet y telefonía móvil, asociadas a la acción colectiva o desobediencia civil, bien en el espacio virtual, bien en el plano real, o bien “estrategia que persigue el cambio de la agenda pública, la inclusión de un nuevo tema en el orden del día de la gran discusión social, mediante la difusión de un determinado mensaje y su propagación a través del «boca a boca» multiplicado por los medios de comunicación y publicación electrónica persona”(Ugarte,2007)[9].

El ciberactivismo puede darse en el seno de organizaciones.  Han utilizado técnicas de ciberactivismo organizaciones como AmnistíaInternacional, Greenpeace, o partidos políticos como el PSOE con los Voluntari@senred.

La Web 2.0, las redes sociales, están contribuyendo a generar cambios en las relaciones de poder (Reig, 2011)[10]:

  • Han generado posibilidades reales de participación.
  • Posibilitan la organización de la gente para manifestarse, para mostrar su descontento, en una sociedad en la que cada día tienen menos sentido las divisiones entre lo digital y lo humano.
  • Las redes ayudan a globalizar los mensajes.
  • Internet ha provocado la creación de un nuevo imaginario colectivo, apolítico o apartidista, derivado de los excedentes creativo y cognitivo de la gente, menospreciados durante años.
  • Los idearios de la red son potentes: Paz, ciencia, descentralización, incluso los movimientos de base estructurados en red pueden considerarse como laboratorios de democracia que generan las normas y las formas políticas más apropiadas en la era de la información.
  • La red hace posible la democracia directa, la desaparición de los intermediarios.

El ciberactivismo esta siendo capaz de alterar o reproducir aquellas ideas preconcebidas que forman parte del sentir común de los ciudadanos.  Puede ser cierto, que las redes sociales no tiene capacidad por sí solas de provocar cambio.  Pero en una acción a largo plazo, en un foro lo suficientemente amplio, con una capacidad muy dispersa y descentralizada, puede generar discurso y, por tanto,  condicionar los valores y pensamientos mayoritarios de la sociedad.  En el corto plazo puede conseguir canalizar la voluntad volátil y puntual de los ciudadanos hacia una causa (Rodriguez, 2011)[11].

Podemos encontrarnos redes de defensa de los derechos humanos como Witness.  Witness es una ONG que utiliza el vídeo e Internet para denunciar la violación de los derechos humanos.  Entregando cámaras de vídeo a la población para que graben las violaciones de derechos humanos que ocurren en su entorno y las publiquen en Internet.  O la controvertida Wikileaks, una organización sin ánimo de lucro que publica informes anónimos y documentos filtrados de interés público.  Se ofrece a recibir filtraciones que desvelen comportamientos no éticos por parte de gobiernos, con especial atención a los países que considera tienen regímenes totalitarios, pero también sobre grupos religiosos, organizaciones y empresas de todo el mundo.  Su lanzamiento fue en diciembre de 2006, aunque su actividad comenzó en julio de 2007.

Pero también fuera de organizaciones en o torno a plataformas que permiten aglutinar voluntades.  Avaaz, que significa «voz» en varios idiomas europeos, asiáticos y de Medio Oriente, nació en el 2007 con la misión de movilizar a los ciudadanos del mundo.  Avaaz empodera a millones de personas para que actúen para abordar cuestiones de interés internacional, ya sea la pobreza mundial, el conflicto de Oriente Medio o la crisis del cambio climático.  Su modelo de movilización a través de internet permite que miles de esfuerzos individuales, por pequeños que sean, puedan combinarse rápidamente formando una poderosa fuerza colectiva.  Con campañas en 14 idiomas coordinadas por un equipo de profesionales trabajando en 4 continentes y voluntarios en todo el mundo, los miembros de la comunidad Avaaz emprenden acciones – firmando peticiones, financiando campañas en los medios, enviando mensajes, realizando llamadas a funcionarios de gobiernos, y organizando protestas y eventos offline – para garantizar que las opiniones y los valores de la gente en todo el mundo sean los principios sobre los cuales se tomas las decisiones que nos afectan a todos.

Con la misma mecánica funciona Change.  Change actúa como blog y lugar de acogida libre y pública de peticiones por internet de carácter cívico, reformista, social y, en general reivindicativo del cumplimiento de los derechos humanos.  Oiga.me trata de movilizar a la ciudadanía alrededor de campañas cívicas mediante firmas y la viralización en redes.  Otras plataformas son Care2, red social creada para ayudar a conectarse a activistas de todo el mundo con unos 15 millones de usuarios.  Jumo, es como el Facebook de la iniciativa social.  El funcionamiento de Jumo se basa principalmente en el seguimiento de organizaciones en vez de el de personas.  De esta forma podremos conocer las últimas noticias o iniciativas entidades y compartir toda esa información con nuestros contactos.  Youvote es una plataforma virtual donde los ciudadanos puede expresar su opinión y aunar voces a través de preguntas y campañas sociales sometidas a voto.  También es un espacio para asociaciones, empresas, instituciones, fundaciones, etc., donde pueden dar visibilidad a sus proyectos e iniciativas sociales.  Varios países ya cuentan con plataformas de acción ciudadana por Internet, como MoveOn en los Estados, permite participar apoyando campañas enfocadas fundamentalmente en temas civiles y políticos. También han incorporado la opción de crear tu propia campaña., GetUp plataforma australiana con prevalencia de campañas como la equiparación del matrimonio homosexual al resto de matrimonios o contra la destrucción de numerosas familias a causa de la adicción de uno de sus miembros a las apuestas, y 38degrees en el Reino Unido.

Ziudad trata de transformar los municipios y convertirlos en ciudades de ciudadanos y ciudadanas. Proponen transformar las ciudades a partir de las aportaciones individuales, porque es la suma de todas las aportaciones individuales la que conseguirá transformar la ciudad y convertirla en el sitio en el que queremos vivir y desarrollarnos.

Una herramienta para facilitar el trabajo en red de las organizaciones es Kune.  Kune, que significa juntos en esperanto, es una herramienta web, para la creación de ambientes de intercomunicación permanente, inteligencia colectiva, conocimiento y trabajo compartido.  Tiene como objetivo multiplicar los potenciales de las personas, comunidades y organizaciones, permitiendo una cooperación continua, sin tener en cuenta la distancia física.  Permite reuniones virtuales, coordinar agendas, unir a personas con intereses comunes y desarrollar proyectos cooperativos.  Entre otras funcionalidades permite gestionar los proyectos y sus contenidos compartiéndolos de forma libre con cualquier persona en cualquier lugar.

Una red social nacida en torno al 15M es N-1.  N-1 es una red social puesta en marcha a partir de las acampadas del 15 de mayo de 2011 originalmente instalada para cubrir la necesidad de estar en contacto y coordinar tareas de los grupos de trabajo y asambleas surgidas en las acampadas de Sol y de otras ciudades como Valencia y Barcelona entre las más grandes y que fue extendiéndose poco a poco a todos los barrios y municipios, pueblos, ciudades y zonas rurales de España y probablemente de todo el mundo.

Todas estas herramientas abren por una parte, los defensores señalan que pueden ayudar a despertar el interés por determinados temas en personas menos sensibilizadas y que además, gracias a determinadas campañas, se han conseguido algunos cambios importantes para la ciudadanía.  Los detractores creen que fomentan el clickactivismo, ya que ponen más el acento en la medir el numero de clicks conseguidos en una determinada causa y la ilusión de que basta con navegar en la web para cambiar el mundo sin entrar en las verdaderas causas que originan una determinada situación de desigualdad o injusticia (Giner,2011)[12].  El problema es que este modelo de activismo abraza sin crítica la ideología de la comercialización.  Se acepta que las tácticas publicitarias y de estudios de mercado usadas para vender productos comerciales pueden también construir movimientos sociales. Esto manifiesta una fe excesiva en el poder de la métrica para cuantificar el éxito. Así, todo lo que hacen las y los activistas digitales es controlado y analizado (White,2010)[13].



[1]      UGARTE, DAVID DE: “El poder de las redes: Manual ilustrado para personas, colectivos y empresas abocados al ciberactivismo”. 2011 http://deugarte.com/manual-ilustrado-para-ciberactivistas

[2]      GINER RICO, FELIPE: “5 plataformas que canalizan la participación ciudadana online (y habrá más)” 2011 http://www.solucionesong.org/posts/342  En Soluciones ONG, 11 de noviembre de 2011

[3]      WHITE, MICAH: “Clicktivism is ruining leftist activism”  Guardian.co.uk, Thursday 12 August 2010 13.30 BST http://www.guardian.co.uk/commentisfree/2010/aug/12/clicktivism-ruining-leftist-activism

[4]      Universidad de Washington, Project on Information Technology and Political Islam: http://pitpi.org/index.php/about/ .

[5]      REIG, DOLORS: “Socionomía” Deusto 2012.

[6]      Trechsel, A. y otros (2003). Evaluation of the Use of New Technologies in Order to Facilitate Democracy in Europe. Informe.

[7]      LARA, TISCAR: “¿Que caracteriza a la participación ciudadana ella sociedad digital?, en #ParadigMÁtic@S.  Comunicación y cultura digital en las ONG de desarrollo.  Madrid 2012

[8]      “Grandes anunciantes retiran su publicidad de ‘La noria’ tras la entrevista a la madre de El Cuco” http://elpais.com/elpais/2011/11/03/actualidad/1320306532_850215.html El País, 3 de noviembre de 2011.

[9]      UGARTE, DAVID DE: http://deugarte.com/manual-ilustrado-para-ciberactivistas 2007

[10]    REIG, DOLORS: “#yeswecamp: nosotros sí podemos” http://www.dreig.eu/caparazon/2011/05/22/yeswecamp/  22 de mayo de 2011

[11]    RODRIGUEZ, JOSÉ: “El límite del 2.0 en la acción y el activismo social y político”, en Libertades de expresión e información en internet y las redes sociales: ejercicio, amenazas y garantías.  Lorenzo Cotino Hueso.  Universidad de Valencia, 2011

[12]    GINER RICO, FELIPE: “5 plataformas que canalizan la participación ciudadana online (y habrá más)” 2011 http://www.solucionesong.org/posts/342

[13]    WHITE, MICAH: “Clicktivism is ruining leftist activism”  Guardian.co.uk, Thursday 12 August 2010 13.30 BST http://www.guardian.co.uk/commentisfree/2010/aug/12/clicktivism-ruining-leftist-activism