La tipología de estrategias de Nutt y Backoff (1988)1 plantea un enfoque en el que las alternativas estratégicas se establecen en función del tipo de entorno donde se desenvuelve la organización. Esta tipología trabaja con dos variables:

  • Presión. Presión que tiene la organización para actuar ante una determinada necesidad o problema y que puede o no satisfacer.
  • Responsabilidad. Responsabilidad que siente la organización para actuar o no.

Combinando responsabilidad y presión pueden existir diferentes tipos de estrategias. Lo importante de esta propuesta es que ofrece una medida de la efectividad de la estrategia, que teóricamente se logra con un equilibrio entre la necesidad percibida y la responsabilidad que asume la organización. De esta forma las estrategias más efectivas se representan gráficamente mediante posiciones ascendentes en la diagonal izquierda – derecha ya que en ellas el equilibrio responsabilidad – presión es mayor. Por otra parte, cuando la organización mantiene una responsabilidad tanto en exceso como en defecto en referencia a la necesidad, encontrará presiones para volver a la diagonal y por lo tanto al equilibrio. En estos casos las estrategias tienden a ser más ineficientes y encuentran presiones para orientar sus movimientos hacia la diagonal.

  • Estrategia de alta dirección: Son estrategias situadas por encima de la diagonal y, por ello, existe una responsabilidad menor a la requerida para cada nivel de presión:
  • Dominio. La organización lleva a cabo actuaciones con total libertad. Pretende evitar cualquier explicación sobre sus movimientos.

  • Dirección. Se incrementa la sensibilidad respecto a las necesidades percibidas aceptando cierto control.

  • Estrategias de baja acción: La responsabilidad de la organización supera la presión para actuar.
  • Posicionamiento. La responsabilidad es demasiado elevada respecto a la presión. Ante tal situación, la organización, la mayoría del tiempo, se ocupa en estudiar señales a las que no se responde ya que las actividades a realizar son tan poco importantes (baja presión) que el tiempo se dedica al análisis de las mismas. Suele producirse cuando los fondos de la organización bajan, en este caso la invocación hacia los problemas que quedarían sin resolver, de disolverse la entidad sirve de pretexto para pedir un mantenimiento de los ingresos.

  • Acomodación. Los requerimientos hacia la actuación son bajos, por que son interiorizados y financiados, la organización puede subsistir.

  • Equilibrio entre la presión y responsabilidad. Se trata de las estrategias más efectivas.
  • Sin rumbo. En organizaciones con grandes misiones, o que han atravesado etapas de fuerte actividad, pueden darse situaciones de relajación en las que el volumen del trabajo decaiga.

  • Burocrática. La organización se muestra moderadamente sensible a la presión a la que se enfrenta mediante respuestas estandarizadas.

  • Compromiso. En este caso las presiones hacia la actuación se incrementan y la organización debe priorizar entre las distintas demandas aquellas que enlacen con su misión y mandatos. La elección suele ser comprometida.

  • Mutualista. Es la estrategia más preactiva y apropiada en entornos donde las necesidades son cambiantes y, en ocasiones es necesario colaborar. La estrategia mutualista es una estrategia de rápida respuesta a las presiones externas.

Esta teoría sugiere que la posición más efectiva de una organización es el equilibrio entre presión para actuar y responsabilidad aceptada.

sabater

Tomado de (Sabater y Piñera, ¿?)2

1BACKOFF, ROBERT W y NUTT, PAUL C. (1988): “A process for strategic management with specific application for the nonprofit organization” en Bryson y Einsweiler (ed) “Strategic Planning: Threats and opportunities for planners”. American Planning Association, Washington, 1998.

2SABATER SÁNCHEZ, RAMÓN y PIÑERA SALMERÓN, JOSÉ: “La dirección estratégica en las organizaciones no lucrativas: una tipología de estrategias”, http://www.acede.f2i,org/index_archivos/CDLasPalmas/mesa03/3_02c.htm,