A pesar de tratar de desarrollar adecuadamente nuestro proceso de elaboración del plan estratégico nos encontramos que muchos planes fracasan. El esfuerzo se quedó en una de esas sesiones dirigidas por un consultor, algunas simulaciones, un poco de turismo o reuniones en un hotel, mucho tiempo en foros y wikis y el plan estratégico pasa a ocupar su lugar de honor en alguna que otra biblioteca o una polvorienta estantería, donde si tiene suerte puede ser usado como soporte para los libros (Rojas, ¿?)1. Algunos de los elementos más comunes que conducen al fracaso de un plan son (Fernández, 1985)2 y (Koontz y O´Donnell, 1985)3:

  • Falta de apoyo de la alta dirección. La planificación no es efectiva si los altos niveles de la organización no creen en ella y la apoyan.
  • Falta de compromiso al planificar: Existe una tendencia a dejar los problemas de hoy para mañana. La mayoría prefieren apagar incendios, hacer frente a la crisis que planificar, debido en parte a que estas actividades parecen más importantes e interesantes.
  • Confusión de los estudios con los planes: Un plan no lo es si no incluye algún tipo de decisión. Muchos creen que han planificado cuando en realidad solo tienen estudios.
  • El plan estratégico es el resultado del trabajo de tres o cuatro personas y el resto de la organización no se encuentra integrada en la elaboración del plan.
  • Las tareas más importantes de las que se ocupa la alta dirección no están incluidas en el plan estratégico. La planificación es una tarea distinta de la dirección.
  • Fallos en el desarrollo e implantación de las estrategias más importantes. Sin unas estrategias claramente desarrolladas los planes pueden ir en direcciones equivocadas.
  • Falta de objetivos. La planificación no puede ser efectiva si los objetivos no son claros, alcanzables y realizables.
  • Falta de visión. Algunos gestores están tan absortos en el desarrollo de programas y proyectos que no son capaces de ver los planes más globales.
  • Falta de visión para ver la planificación como un proceso racional. Requiere objetivos claros, conocimiento de alternativas, capacidad para analizar las alternativas en términos de los objetivos buscados, información y un deseo de encontrar la mejor solución posible.
  • El plan estratégico se enfoca sólo hacia la previsión. Se trata de adivinar la evolución más probable de variables económicas significativas, utilizando las técnicas más modernas y sofisticadas. Dependencia excesiva de la experiencia. La experiencia puede en algunos casos ser peligrosa, ya que lo que sucedió en el pasado no es probable que sea adecuado para una situación futura.
  • Nadie da importancia a las tareas de programación de las estrategias formuladas en el plan, es decir, la determinación de tareas, responsables, plazos y mecanismos de control.
  • El control se limita a un análisis superficial de las desviaciones, pero nadie se atreve a determinar, programar y controlar, a su vez, las acciones correctoras para intentar alcanzar de nuevo el objetivo, o corregirlo si es preciso. Es difícil que la planificación sea adecuada si la gente no recibe feedback sobre como están trabajando.
  • Falta de una delegación clara. Es difícil que las personas planifiquen si no saben en qué consiste su trabajo, si no perciben cómo se relaciona con su labor con la de los demás, y si no tienen una autoridad clara para tomar decisiones.
  • El plan se considera un compromiso firme y rígido del que no puede desviarse la gestión porque sería una falta de seriedad, rigor y respeto a la planificación.
  • Unos planifican, otros controlan; unos planifican a largo plazo, otros a corto; unos son tácticos, otros estratégicos.
  • Se confía la planificación a un brillante matemático/economista o a un alto ejecutivo quemado al borde de la jubilación.
  • La planificación se incorpora a la organización por moda, por imagen, es una operación de cosmética, bien porque se impuso desde arriba, bien porque queda bien frente al exterior.
  • Resistencia al cambio. La planificación implica algo nuevo y las personas se suelen resistir al cambio.

1ROJAS VALDIVIA, LUÍS: “Por qué fracasan los esfuerzos de planificación estratégica”. http://gestiopolis.com/recursos/documentos/fulldocs/ger/fracplanest.htm

2FERNÁNDEZ ROMERO: en AESPLAN “Experiencias españolas de planificación”, tomo 1, Asociación Española de Planificación, Madrid, 1985

3KOONTZ, H. y DONNELL, C.: «Administración», McGraw-Hill, Mexico, 1985.