Siempre hemos buscado soluciones milagrosas para problemas que requieren un gran esfuerzo, tienen solución compleja, o que son imposibles de solucionar. En todos los ámbitos de la vida aparecen soluciones mágicas, que de forma fácil y accesible prometen solucionar nuestros problemas.

Todos recordamos la imagen de las películas del oeste con su charlatán vendiendo su crecepelo, no importaba que él estuviera calvo, o esos ungüentos que nos sanaban de todos los males y además nos daban vigor sexual, que ya un amigo me ha dicho que no funciona, vamos  no porque yo lo necesite.

Pero no hace falta irse muy atrás en el tiempo. Quién no recuerda las almohadas cervicales que amenazaban con dejar en el paro a los cirujanos de columna. O los millones de personas en todo el mundo que se entregaron con devoción a pringarse de baba de caracol. O las dietas milagro que nos permiten perdidas de peso en solo unos días. O todos esos artilugios que nos prometen enormes músculos sin movernos del sillón.

También ocurre, por ejemplo en el futbol, ese jugador mágico que sacara al equipo de la crisis y que hará que subamos de categoría, ganemos la liga y quién sabe si la Champions. O ese gran magnate chino, árabe o ruso que nos convertirá en un gran club en unos meses, y que pasado un tiempo nadie se acuerda ya de él. O ese fantástico entrenador que hará que juguemos como nunca habíamos soñado.

Recordáis la llegada de Camacho como entrenador al Real Madrid o de los jeques árabes al Malaga. Hace pocos meses miles de aficionados se reunieron para recibir a Fernando Torres, convirtiendo el Calderón en casi un templo, el jugador que haría aún más grande el club con una devoción cuasi religiosa.  Da igual que en su equipo fuera suplente.

Un nuevo producto milagro, fruto de los tiempos, son los consultores gurús.  Esos grandes personajes que traen soluciones fabulosas en su maletín y que con unos análisis superficiales, nos ofrecen recetas llenas de obviedades, prometen convertir a nuestra empresa u organización en unos pocos meses en una referencia en el sector.  Consultores, que desaparecen a la carrera, una vez cobrado su suculento cheque, antes de que se puedan poner en marcha sus fantásticas medidas y que veamos con desesperación que no se pueden implantar o que sí se implantan no funcionan.  Vd. debe motivar a su personal, creo que debe reducir costes, tiene que comunicar más… Claro que algo no habremos hecho bien.

Abrazamos cualquier solución que nos haga lograr los resultados deseados con poco esfuerzo o que nos haga lograr resultados imposibles.  Da igual el nivel intelectual, de estudios, o el económico, estar en la base o en la punta de la pirámide organizacional. Todos necesitamos el remedio milagroso, y estamos dispuestos a escuchar a los renovados charlatanes del Siglo XXI para que nos vendan sus modernos ungüentos y crecepelos.

En estas últimas semanas, en el PSOE estamos asistiendo a un espectáculo similar.  Un partido con graves carencias en su modelo organizativo. Ya parece que poco importa que sea una organización con una estructura adaptada perfectamente al siglo XX pero ya anticuada al siglo XXI, con falta de credibilidad, modelos de liderazgo anticuados, poca comunicación bidireccional con la sociedad y sus militantes, escaso número de militantes, etc.  Acorralado por los nuevos partidos, y sin capacidad clara de reacción, busca su producto milagro, un “crecevotos”.  Y lo encuentra en Angel Gabilondo, y los miles de militantes de Madrid, se lanzan a la compra del“crecevotos”. Ya no existen problemas. “Todo solucionado, cómo no lo vimos antes.”

No seré yo quien ponga en duda en duda la capacidad e idoneidad de Angel Gabilondo, ni su tirón electoral. Pero sí que se logren los resultados prometidos sin abordar otras cuestiones, las realmente importantes.  El 25 de mayo veremos si era algo más que un producto milagro, en el que los militantes necesitaban creer.  Nunca se sabe.  Miles de militantes buscando en estos meses la señal, pasándose la mano por la cabeza a ver si sale la pelusilla.  “Mira, mira parece que se ve algo.  Sí, sí por el centro parece que sale algo.  Que no, que no por la izquierda se ve algo más”. El 25 de mayo cuando el PSM se mire al espejo de las urnas veremos si tiene una hermosa mata de pelo.

Publicado Originalmente en Diario Progresista
http://www.diarioprogresista.es/de-crecepelos-y-ungentos-60906.htm