Podemos se registró como partido político el 11 de marzo de 2014 para poder concurrir a las elecciones europeas.  En unos pocos años, para aquellos que tenemos interés por el desarrollo organizativo, hemos podido asistir a la gestación, nacimiento, desarrollo, maduración, envejecimiento y ¿muerte? de una organización.  Cuando escribo esto no sé qué ocurrirá en Vista Alegre II.  Pero seguro que ya nada volverá a ser como antes.  Muy probablemente Podernos ha pasado a ser un partido tradicional, con sus virtudes y sus defectos.  Pero uno más.  Se ha renunciado a muchas cosas.

Una organización basada en un modelo organizativo clave de su éxito, y exportable a otras entidades, logra unos resultados impensables en tan poco tiempo.  Incluso en algunos momentos, las encuestas indicaban que podían llegar a gobernar, algo sin precedentes en la política.

A partir de ese momento, como si ocurriera un fenómeno de obsolescencia programada o como si hubieran decidido tocar el botón de autodestrucción en 1, 2, 3,….todo comienza a derrumbarse.

De una forma, desde fuera incomprensible, renuncian progresivamente a todos aquellos elementos que les estaban garantizando el éxito y adoptan como propios la forma de actuación de los partidos clásicos.

  • De un nuevo estilo de liderazgo, a un liderazgo clásico que nada tiene que ver con el que sintonizo con la población en los orígenes de podemos
  • De un compromiso y pasión por la organización contagioso, a un compromiso con los míos, con mi grupo con ni tribu.
  • De poner en valor las ideas, a poner en valor a quien dice la idea. Ya no importa si la idea es buena o mala sino quien la dijo.
  • De una organización donde se daban las condiciones para la Innovación y creatividad, a una organización donde se corre el riesgo de ser visto como distinto si no se piensa como la mayoría.
  • De los problemas de los ciudadanos como centro, a ser el centro el reparto del poder
  • De una organización abierta que funciona en forma de red, a una organización que pasa a funcionar en base a las estructuras jerárquicas.
  • De estar centrada en valores muy poderosos que conectaban con la ciudadanía, a estar centrada en el interés del líder, aunque eso suponga bordear los valores.
  • De ser una organización flexible y abierta al cambio, a una organización que no quiere que nada cambie.
  • De nuevos modelos de gestión, a adoptar los modelos de gestión de los partidos tradicionales.
  • De un nuevo modelo de participación, a instrumentalizar la participación.

Todo ello está provocando unos efectos dramáticos.  Perdida de reputación. Y en organizaciones como Podemos si pierdo la reputación prácticamente carece de sentido todo lo demás.  Falta de coherencia.  La organización no puede mostrar ninguna incoherencia entre lo que dice y lo que hace. Cualquier falta de coherencia supone pérdida de confianza.  La confianza cuesta ganarla, pero se pierde en unos segundos.  Es increíble que por el logro, de no se sabe muy qué objetivos, se votan cuestiones no muy bien entendidas por los militantes, como la retrasmisión delas corridas de toros, o la defensa de la caza por algunos de sus diputados.  Incluso una de las herramientas que mejor manejaban y clave de su éxito se vuelve en su contra, la comunicación.  Hemos asistido en Twitter y otras redes sociales, a un espectáculo difícilmente concebible en una organización como Podemos.  Llegándose incluso campañas organizadas en redes en contra de compañeros.

Todo lo que podía hacerse mal, se hizo mal.  Todo aquello que convirtió a Podemos en una organización de éxito se traiciono.

Parece que nadie era consciente que la clave del éxito

FUE EL MODELO ORGANIZATIVO… ESTÚPIDOS!