Lo ocurrido en las primarias del PSOE, era cuestión de tiempo, tenía que ocurrir y ocurrió.  El aparato de los partidos, funcionando con modelos participativos del Siglo XX, frente al deseo de participación y de opinión de sus bases, más próximo a los modelos participativos del siglo XXI.  ¿Tan difícil es de entender? Ilustres e inteligentes políticos, que tienen que estar en constante contacto con la realidad, no pueden, o no quieren ver, que la sociedad, y más la de izquierdas, ha cambiado y espera otro comportamiento de sus partidos y dirigentes y, sobre todo, los y las militantes quieren jugar otro papel más activo y participativo.  Los y las militantes son mayores de edad.

Todo el aparato de una gran organización como el PSOE, no ha sido capaz de hacer ganar a su candidata, frente a la voluntad mayoritaria de sus militantes.  Han querido hacer las cosas como siempre, esa especie de democracia tutelada, donde lo que cuenta es el apoyo de grandes figuras históricas del partido (Felipe González, Alfonso Guerra, Zapatero, Rubalcaba,…), de los líderes territoriales (Andalucía, Extremadura, Valencia, Castilla La Mancha, Murcia, etc.), los grandes medios de comunicación (Prisa, ABC, La Razón, etc.), incluso me atrevería a decir que de la propia gestora.  Se hicieron las cosas, como siempre, y como habían funcionado en el pasado, incluso como se hizo en las anteriores primarias, no lo olvidemos.  Como si los y las militantes fueran niños y niñas, que deben ser tutelados y tuteladas en su decisión, y necesitan a sus padres y madres para que les indiquen lo que es bueno y es malo, lo que deben y no deben hacer.

Pero los militantes son ciudadanos y ciudadanas responsables y libres, y lo más importante, ejercitan su derecho a la participación en muchas esferas de sus vidas.  Adultos y adultas responsables en sus vidas, niños y niñas que hay que tutelar en el partido.  ¿Pero nadie se da cuenta de esto?

Esta da como resultado, por ejemplo, presentarse sin programa.  ¿Para qué es necesario?  Lo importante es que sepan a quien tienen que votar.

Sacar menos votos que avales.  Ejemplo claro de la presión ejercida por el aparato, es increíble la presión que se puede ejercer en la “caza” de avales.  ¿Cómo podemos explicar si no que no te voten ni los que te avalan?

Si hubiéramos ido a un Congreso, los resultados hubieran sido los previstos, sin ninguna duda, y por un amplio margen.  Con una baja participación, posiblemente también.  Pero en un proceso participativo donde vota más del 75% de la militancia estos modelos no son válidos.  A más alta participación, más difícil imponer los criterios del aparato.

Lo importante ahora es sacar enseñanzas de todo este proceso.  Lo primero que no debemos olvidar, los y las militantes son muy similares a sus votantes.  Las encuestas “serias” eran muy claras, pero se prefirió pensar que eran distintos.  ¿Por qué el preferido por los y las votantes debía ser distinto al preferido por los y las militantes?  Hemos visto que esto no se sostiene.

Se debería cambiar el proceso de avales, por unas primarias a dos vueltas, donde los y las militantes sin presión puedan expresarse libremente y confrontar programas e ideas y, sobre todo, se debe regular claramente que se somete necesariamente a consulta de los y las militantes y que es responsabilidad de los órganos del partido, para evitar la utilización “interesada” de las consultas a los y las militantes.

Tenemos que pasar, en definitiva, de “un militante un voto”, reivindicación de muchos años de los y las militantes socialistas a, “un militante un voto libre y secreto, para los asuntos que realmente importan”.

Y el resto de partidos, sin procesos abiertos y participativos, que tomen nota, es cuestión de tiempo, de muy poco tiempo.