No es lo mismo ser motero que montar en moto. Igual que no es lo mismo ser twittero que estar en twitter. La mayoría de los políticos parecen no haberse dado cuenta de esa diferencia y simplemente están en twitter. Tener muchos seguidores puede ser muy bueno…. o muy malo. Las redes sociales son un medio muy poderoso (de lo que la mayoría de políticos no son conscientes) y este poder puede ser para lo bueno o para lo malo. En un solo tweet puedes cargarte toda tu reputación en la red.

Esto se acentúa en época electoral. Políticos que nunca han aparecido por la red, o aparecen de forma muy esporádica se lanzan a emitir mensajes, para una vez pasadas las elecciones prácticamente desaparecer. Sin saber que twitter no es una plaza fácil y puede volverse en tu contra.

Lo primero que no comprenden es que twitter es una conversación, no es un sitio donde lanzar consignas y mensajes. Es un espacio de interacción, dialogo, escucha, debates. Para el recién llegado es muy difícil comprender esto. Twitter no es un muro virtual donde pongo carteles, ni tampoco un chat donde en un determinado momento me someto a preguntas. Muchos políticos aparecen, lanzan múltiples mensajes más o menos informativos de lo que quieren hacer y desaparecen. Ni una interacción, ni un dialogo, ni un mensaje cercano. Utilizan twitter como si fuera un SMS.

Tenemos twitteros que además son políticos y gestionan directamente sus cuentas. Ejemplos de todos los colores: Elena Valenciano (@ElenaValenciano), Gaspar Llamazares (@Gllamazares) o Gonzáles Pons (@gonzalezpons). Dialogan, debaten, proponen, discrepan, critican, comentan o en ocasiones exponen públicamente su parte más personal.

Los políticos que “están” en twitter normalmente dejan la gestión de su cuenta a su equipo y como mucho intervienen solo en algunos mensajes. Y eso se nota. Mariano Rajoy (@marianorajoy) y Rubalcaba (@conRubalcaba) son recién llegados a este mundo virtual. La mayoría de sus tweets son gestionados por su equipo, y solo algunos por ellos mismos, que firman con sus iniciales.

Mariano Rajoy superó rápidamente el número de seguidores de Rubalcaba: “Rajoy llega a 30.000 seguidores en Twitter en cuatro días y supera a Rubalcaba”. Quizas por este éxito se lanzo a la red con poca cautela y cuidado. Su foto con Santiago Segura y Julio José Iglesias fue una de los temas más comentados y dieron lugar a todo tipo de bromas. Sobre todo hacia Santiago Segura.

Su Tweet “Marisa me acaba de regalar estas galletas que vende en su empresa de Alovera. Empieza la presentación del libro. MR” con foto de galletas incluida tampoco paso desapercibido.

Quizas por todo esto (aunque el equipo de Rajoy dice no ser responsable de ello) se lanzo el hashtag #preguntaleamariano , se produjeron tantas intervenciones que rápidamente se convirtió en trending topic. Pero la mayoría de las preguntas eran bromas o burlas, por lo que el efecto ha sido justamente el contrario.

Ya le ocurrió lo mismo al equipo de Rubalcaba cuando creó el hashtag #RubalcabaSi, con la idea de que sirviera para exponer los motivos por los que era positivo votar al candidato, que acabo convirtiéndose en una forma de relacionar a Rubalcaba con todos los problemas del gobierno en que participó.

Creo que queda mucho por aprender. Primero a estar en internet, como uno más, interactuando en igualdad de condiciones y no solo cuando se acerca una campaña. Los equipos de campaña también deben cambiar. Son muy buenos en campañas tradicionales, pero a pesar de la gran cantidad de profesionales que existen no son capaces de realizar buenas campañas 2.0. Las paginas web de los candidatos son excelentes y muy profesionales(Rajoy, Rubalcaba), pero son muy ineficaces en el manejo de las redes sociales. Quizas porque en las redes sociales se tiene que ser auténtico, cercano, real y se tiene que ser muy, pero que muy profesional para simular eso.